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Los pajaritos cantan, las nubes se levantan...

Es Abril desde hace unos días e increíblemente continúo escribiendo en mi agenda-diario. Siguen siendo cosas aburridísimas en su mayoría, pero las escribo, que al fin y al cabo es lo que me había propuesto hacer. Y esta noche, cuando me encontraba en pleno estrujamiento neuronal pensando en lo que he hecho durante el día (tengo mala memoria a corto plazo) para anotarlo, me estaba fijando en el párrafo "inspiracional" para esta semana, y dice algo así como: La vida es algo más que ir marcando hitos de una lista. Podemos esforzarnos en conseguir metas que merezcan la pena, pero eso no significa que debamos pasar por alto las otras muchas maneras de enriquecimiento personal que puedan surgir. Mira a tu alrededor en el viaje que es tu vida. Hay tantas cosas que apreciar, incluso entre los principales destinos.
Y despés, la frase célebre (que es lo que más me ha gustado) dice: De vez en cuando es bueno hacer una pausa en nuestra búsqueda de la felicidad y simplemente ser felices. (G. Apollinaire).
Después de leerlo, me he quedado pensando en que el tal Apollinaire tenía toda la razón. Llevo bastante tiempo encontrándome con este tipo de frases en muchos sitios, y mi reacción casi siempre ha sido la de "estoy de acuerdo". Pero una cosa es estar de acuerdo, y otra muy distinta es que la frase te produzca efecto, que de verdad se te meta en el coco. Eso es muy difícil que suceda, porque se tienen que dar unas circuntancias adecuadas: que tu estado mental esté en modo receptivo, que las preocupaciones que tengas no sean tan graves como para no dejarte pensar en otra cosa, que a pesar de todo estés dispuesto a dejarte ayudar, que tengas o busques un motivo para cambiar, y que albergues un mínimo de optimismo. Si no, esas frases que lees o que te dice la gente no terminan de calar. No te las acabas de creer. No sé si lo que dijo Apollinaire se me ha metido en el coco o no, pero desde luego me ha tenido pensando durante un buen rato. He pensado en que no quiero que llegue un día dentro de mucho tiempo, en el que mire atrás y tenga que reconocer que me he complicado (incluso amargado) momentos de mi vida a causa de otras personas que no merecen el honor de influenciarme en ningún sentido. ¿Por qué mi búsqueda de la felicidad tiene que pasar por un recorrido tan penoso? Ni de coña; esto se tiene que acabar, pese a quien le pese. Estoy dejando de tener buenos momentos a causa de personas y de situaciones que no merecen ni dos minutos de consideración. Y como la culpa es mía por pringada, yo soy también la responsable de empezar a cambiar eso. Sé que hay quienes me tienen por una tía más rara que un perro verde, pero es un precio bastante razonable que estoy dispuesta a pagar, que cosas peores se han visto. (Por cierto, me remito a la frase de Cobain que puse en la columna de la izquierda).
Ahora mismo me alegro de haberme propuesto llenar el diario; de haberme parado a leer esas citas, y de que haya coincidido todo en un día en el que han anunciado que llega la primavera de verdad.
Parece que esas frases tienen más efecto para muchos de nosotros en esta época del año, cuando sales a la calle y el paisaje, aunque sea urbano, se va alegrando poco a poco. Por eso ya no importa tanto que de vez en cuando se cuele un día gris, porque sabes que no va a durar, y sabes que el sol y el calor están a la vuelta de la esquina. Llegados a este punto quizás deba aclarar que soy de esas personas que prefieren achicharrarse antes que congelarse, y me niego a quejarme de calor porque por algo lo llevo esperando durante más de 8 meses. Bueno, pues a lo que iba. Que para mí la llegada del buen tiempo puede incluso relativizar algunos problemas; no sé por qué, pero es así. Imagino que tenga mucho que ver con el subidón anímico, que te hace quitar importancia a lo que hace unos meses (o menos) te parecía poco menos que una tragedia griega. Cuando viví en el sur la gente no terminaba de creer que los del norte somos, generalmente, gente cerrada y de carácter un poco erm... difícil (moi la primera). Yo en el sur era feliz. Bueno, no era feliz como una perdiz, pero tuve muchos momentos felices. Y estoy convencida de que era sobre todo gracias a la influencia del buen clima y de la proximidad del mar. Huy, el mar... hemos entrado en Abril y este año todavía no he visto el mar, y ya va tocando.

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