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De mis comienzos en esto del amor


Tuve mi primer novio a los 14 años. A alguno seguro que le parece una edad un poco tardía, pero es que fuí extremadamente tímida con los chicos (y casi en general) durante toda la EGB. Incluso en parvulitos era más extrovertida y socializaba con más niños. Claro, que con 4 y 5 años, y más en aquella época de finales de los 70, los críos éramos mucho más inocentes que los de ahora a esa misma edad. Durante la época de preescolar hice muy buenas migas con un pecosillo que se llamaba Emilio y que además era mi compi de pupitre en clase. Lo curioso es que no tengo ni un solo recuerdo de jugar con él en el patio, pero en clase hacíamos el tonto de lo lindo. Nos recuerdo lanzándonos el uno al otro un garbanzo crudo (?!?!?) muertos de risa, haciendo churros de plastilina extralargos entre los dos, gritándonos ¡¡¡hola pirindola!!! mientras nos mirábamos por debajo de las sillas y pintarrajeándonos los cuadernos de actividades cuando el otro estaba distraído. No sé él, pero yo en aquella época ni siquiera sabía qué era un novio, así que éste no cuenta.
Después en la EGB, se unieron varios factores que influyeron decisivamente para que continuase a verlas venir: los pocos chicos que me gustaban solían ir, como mínimo, un par de cursos por delante del mío y los veía muuuy mayores... jamás ninguno se fijó en mí; hubo un par de épocas en las que llevé el pelo estilo Maradona (véase el post acerca de mi Primera Comunión) y la competencia de niñas con pelo Pantene/Timotei era demasiado dura; para más inri, con 9 años desarrollé una miopía considerable y mis padres me encalomaron una serie de gafas a cual más fashion con el paso del tiempo: redondas y gigantes de pasta color carne (lo juro), ovaladas de pasta transparente, cuadradas de metal plateado y cuadradas de metal rojo. (Tened en cuenta que estoy hablando de los estilos de los años 80, nada que ver con las monadinas que hay ahora). Vamos, que así no había manera de gustar a nadie, y claro, a partir de los 11 ó 12 años empecé a dejar de ponerme las dichosas gafas, y hasta que tuve lentillas a los 17, mi vida consistió mayormente en un gran borrón. No entiendo cómo fui capaz de desenvolverme, sobre todo por la calle, con más de 4 dioptrías en cada ojo. Distinguía a la gente conocida por su manera de andar y de moverse, y por supuesto por la voz. También acribillaba a preguntas a quien estuviese conmigo: ¿qué pone ahí? ¿quién viene hacia aquí? ¿cómo va vestido? Aún así, seguro que más de uno confundió mi cegatería con mala educación. Sólo me ponía las gafas en clase cuando tenía que copiar algo de la pizarra. Las lentillas supusieron un subidón de autoestima increíble. Mi primer novio jamás me vió con gafas, y eso que estuvimos juntos 3 años.

Ahora que lo pienso, una vez sí que ligué durante estos años difíciles: me estoy dejando en el tintero a un niño con el que me sentaba en clase a los 10 años, y con el que me llevaba estupendamente. Un día me preguntó que si quería ser su novia y lejos de sentirme halagada le solté una bofetada por respuesta. Creo que lo hice porque no quería cambiar la amistad que teníamos por algo que para mí era desconocido, pero vaya, que se lo podía haber dicho con palabras. Pobre. Se quedó pálido (a excepción de la marca roja que le dejó mi mano, claro) :-D

A mi primer novio lo conocí en el pueblo donde pasaba los veranos (él vivía en otro próximo). No me acuerdo de cómo empezamos a hablar, pero ese mismo día al despedirnos delante de mis amigas y de sus amigos, para hacerme la experta chica Super Pop, (preámbulo de tantas chicas Cosmo), dejé que me diese un pico como si estuviese acostumbrada a ellos. Ese fue mi primer beso en los labios con un chico. Lo cierto es que me temblaba todo mientras nos íbamos cada uno a su casa en las bicis. Después de 3 años, habiéndome enterado de que nuestra relación no era exclusiva y aprovechando que yo estaba coladita por uno de sus amigos, me vengué dejando al chaval llevándome a una de mis amigas de testigo, en plan "ante notario", para que luego no vayas diciendo por ahí que me dejaste tú a mí - le solté. :-D
Y bueno, mi siguiente ligue, el amigo de mi ex, resultó ser incluso más cabrito todavía, y encima teníamos que vernos a escondidas para no tener problemas con mi antiguo novio. Por lo visto en ese grupo las exnovias eran territorio vetado a los amigos de los exnovios. Total, que entre la tensión de vernos de estranjis, la intensidad del enamoramiento propio de la adolescencia y las infidelidades del chico éste, pasé por una época en la que incluso llegué a quedarme en 39 kgs. Creo que ahí fue cuando empecé a sufrir a causa de los chicos, porque igual que me pasa con los exhibicionistas, tengo un radar y un imán para atraer a los menos recomendables: infieles, mentirosos, inestables, con pareja, casados, con pareja e hijos, con adicciones, sin un duro... pero casi todos ellos peligrosamente irresistibles.

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6 mensajitos al respecto:

la eterna buscadora dijo...

Que grandes recuerdos, esos del primer novio, el primer beso... Yo creo que (sin saber porqué) la mayoria de las mujeres tenemos un imán que atrae a todos los malos pecoros (toma invención) en un radio de... 100 km? (t parece bien, o ponemos mas?)
Por eso, mal de muchos consuelo de tontos!!!
Que mono Emilin... no sabes nada de él? Rastreale, igual te lee y todo jajaja
BEsos

Pampanitos Verdes dijo...

No he vuelto a saber de Emilio, la verdad. Ni de él ni del pobre a quien solté el bofetón (bueno, éste es más comprensible que desapareciera) :-)

Jo, pero mi primer beso fue un poco soso, ahí, un pico mal dado frente a todo el mundo, y encima yo con actitud de "buah! esto lo hago yo todos los días". Con mi primer beso-beso casi echo la papilla del asco que me dió. Hizo falta otro para que se me pasara la impresión ;-)

Ana Grass dijo...

Buenisimo el post... Yo creo que prefiero no acordarme mucho de mi primer novio-novio... Fue así como un desaste.. Uhh!! Pero mi amor de guardería... ese si era realmente bueno... Pero se marchó!! Una pena... Me alegro de haber caído por aquí!! Te mando un saludo!!!

Anónimo dijo...

ya sabes lo que dicen: no llores por un hombre, porque se te corre el rímel.

nada de estar nostálgica y de darle vueltas a las cosas en la cama.

que tú lo vales (vamos, mucho más que la minogue, que te lo digo yo!)

un besote de tu finn.

Pampanitos Verdes dijo...

anna: Hola! Pocos primeros amores salen bien, yo creo que hay mucho mito y leyenda por ahí :-)
Gracias por la visita!

Oooh! El pequeño finn is back! ¿A cuántas teleoperadoras has tenido que echar la bronca para que te arreglasen la conexión? Jejeje!
Ay, jomío, hace tiempo que mi rímel es waterproof. (Si voy a echar el moco, al menos que se note lo menos posible...)

Otratazadecafe dijo...

Ohhh, los primeros besos, qué recuerdos! Y desde luego, el primer desengaño es una de las peores sensaciones que se pueden tener en la vida, cómo te comprendo, yo también me quedé en los huesitos en una de esas.