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Bai bai, beiba

Ahí va ella

Se va la Doctora Amol. Ahora que ya domina el arte de zurcir brechas, enyesar roturas, insertar jeringas y auscultar corazones desacompasados, vuelve a su tierra a matar san... digo... a sanar enfermos.

Deja tras de sí las tierras frías del Norte, cuna de osos pardos y ariscas gentes, para regresar al paraíso platanero con denominación de origen. Vuelve al sol, a la playa, a las palmeras y a las pater... erm... a los chiringuitos. Tremendo sacrificio. Ella sí que sabe darlo todo por sus prójimos y prójimas sin pedir nada a cambio. Si para ello tiene que tostarse al sol, pues se tuesta. Si para ello tiene que andar en "cholas" todo el día, pues se anda. Y sólo un ocasional mojito le hará recobrar fuerzas para continuar con la ardua tarea que le ha sido encomendada.

El paso de la Doctora por este nuestro agreste Norte ha dejado huella, como deja huella la bota del campista en la nevada colina; como deja huella la rueda del coche por el camino embarrado; como deja huella la piba del anuncio de Estrella... La doctora Amol se ha dejado también 300 euros en cerrajeros, unos tuppers y varios libros que incitan al sueño (alma filántropa, ¡cómo se acuerda de quienes padecemos insomnio!).

Pero el surco más profundo que deja atrás la Doctora es la hilera de corazones rotos, no ya de sus pacientes (que también), sino de aquellos incautos que osaron cortejarla y que soñaron que tenían alguna posibilidad de formar parte de su entregada vida. Ay pobrines! No supisteis ganaros el favor de la Doctora y ella os desechó como desecha los guantes de látex tras un tacto rectal. El indeciso, el casado, y el que no quería madurar. Ahora es tarde para los tres: tu perra y su gata no se llevan bien, eso fue decisivo; después de interminables tapas regadas con Enate... ¿es ahora cuando reaccionas y te lanzas a conversar?; y a tí, Peter Pan (o Piter Pan, como a ella le gustará llamarte), tu Wendy (o Güendi) ...ha crecido.
Puede que la Doctora se haya ido porque se la ha llevado Iberia. Puede que pase un tiempo sin volver a atracarnos de yogur... o de comida griega. Puede que se termine el conducir por las rotondas con una mano en el móvil. Puede que ya no haga falta acordarse de todo el santoral cuando cae una helada al salir de los bares. Puede que no volvamos a elegir lo peorcito de la cartelera. Puede que no volvamos a reírnos hasta de nuestra propia sombra. Puede que ya no vayamos buscando pueblos con nombres absurdos. Puede que se haya acabado la tarta de queso en La Isla... Pero siempre nos quedará el messenger. Y Movistar en horario de tarde.
Que te vaya bonito, Doctora Amol. Y actualiza el blog, jamía!
Adiós, chao, arrivederchi, bai bai, aufídersen, or vuár, sayonara, ayó.
Tu amiga polilingüe. ;-)

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5 mensajitos al respecto:

finnegan dijo...

como dicen esas celebérrimas sevillanas, algo se muere en el alma cuando un amigo se va...

y no sigo porque, aunque parece que lo pongo de cachondeo, a mí esta canción me emociona, me pone los vellos de punta (o sea, los pelos de pollo) y me encoge el corazón p'adentro.

un beso.

nosesicasarmeocomprarmeunperro dijo...

los libros no son tan malos....ya ademas te deje quimica para las noches en los que el quiejote no te tumbe.Es curioso catalogarles asi pero es lo que les define a cada uno de ellos.

Pampanitos Verdes dijo...

finn : no, si en realidad hemos hecho un fiestorro en cuanto se ha dao media vuelta... ;-)

nosesital... : no he podido pasar aún a ver qué literatura nos has legado, pero ya te diré.

el angel de las mil violetas dijo...

que tenga buen viaje...besos
gracias por visitarme. hasta pronto!

la eterna buscadora dijo...

Pues, adiós sea dicho...

BEsos ;-)