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Otra sobre las amistades

Aquí estoy, deseando que termine un fin de semana que creí iba a ser peor.
Tras la partida de la Doctora, las amistades que me quedan por aquí - sin incluir a los conocidos - se han visto reducidas a la mínima expresión. Es algo por lo que ya he pasado, no me pilla por sorpresa y lo llevo relativamente bien (es lo que tiene la veterianía :-D ). No hay mejor test de la auténtica amistad como el de regresar a tu tierra después de una larga temporada fuera, y como conté anteriormente, desde que volví a mi casa se han roto algunas amistades que yo creía sólidas. Tres, para ser exactos (y más que deberían terminar, o de las que debería alejarme, si me fío de la opinión de alguien que sabe bastante acerca de relaciones humanas). Pero como considero que si una amistad desaparece nunca fue auténtica, realmente la pérdida no es valiosa.
Ahora me quedan aquí dos amigos, que además son pareja, y hacen vida de pareja en plan "somos un todo único e indivisible", lo cual hace virtualmente imposible por ejemplo, conseguir que uno salga de casa sin el otro, o que uno lleve a cabo planes con los que el otro no está de acuerdo.
Entre las amistades de ellos se encuentra una de las que a mí se me fue al garete, así que este sábado me dijeron que iban a salir con ella y con su pareja, pero que no me preocupase, porque "mañana domingo te vienes al cine con nosotros". La última vez que me miré al espejo no me ví pinta de paquete, ni de niña pequeña, ni de buena obra del día, así que por supuesto hoy NO he ido al cine con ellos. Tremendo drama: "Pero tú dijiste..." ¿Yo? sí, dije que iría a ver esa película, pero no dije cuándo ...y hoy no me apetece.
Total, que después de pasar casi todas las tardes de entresemana yendo a caminar y a andar en bici, he pasado un sábado y domingo descansando, viendo pelis y leyendo, tan ricamente. Además el viernes me encontré con una de mis mejores amigas de la Facultad, que ha vuelto a la ciudad, y a quien perdí la pista durante años, y hemos quedado para vernos esta semana y ponernos al día. Ella, como yo, echa de menos a tanta gente de nuestra edad que abandonó la ciudad buscando - sobre todo - un futuro laboral y no han vuelto. Al principio casi me emocioné pensando en cómo será retomar la relación con ella, pero enseguida he echado el freno: han pasado casi 10 años, yo he cambiado, probablemente ella también. Ir sin expectativas me parece la mejor opción, para no dar lugar a las decepciones. Vamos a tomarnos las cosas poco a poco, a ver qué pasa.

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3 mensajitos al respecto:

googleself dijo...

hola nuevamente pampanitos

yo también estoy volviendo a habituarme a la soledad, pero, por motivos diferentes a los tuyos (una ruptura de pareja) y me alegra y alivia mucho leer mensajes como los tuyos en los que se 'ensalza' (wow q literario) las bondades de la soledad y se enseña a no tenerle miedo.
yo estoy en ese camino de aprendizaje y quiero seguir en él.
Si quieres nos echamos unos cuantos cables en esta tarea (aunq creo q me hacen falta más cables a mí :)

salud@s

Pampanitos Verdes dijo...

Bueno, gracias por los cumplidos. Ni por asomo soy una especie de sensei que imparte enseñanzas (estoy como para dar lecciones ni consejos), pero algunas veces, cuando veo que me voy a derrumbar, procuro racionalizar qué es lo que me afecta, encontrar la parte positiva de ese "lado oscuro", y la verdad es que en ocasiones me doy cuenta de que los árboles no me dejan ver el bosque. A veces tengo miedo de una soledad que en realidad no es tal. Por ejemplo,¿por qué me cabreo cuando yo "quería" salir con mis amigos y ellos tienen otros planes? Si en realidad cuando estoy con ellos sé de memoria lo que vamos a hacer, dónde vamos a ir y cómo me lo voy a pasar, así que... ¿por qué en vez de enfurruñarme, aprovecho y hago algo YO que realmente me guste hacer?
Por supuesto a veces esto no me funciona, porque no es fácil y porque soy humana, pero he descubierto que es una buena forma de llevar no sólo las desilusiones, sino también la soledad.
¡Un saludo, googleself!

Orleans dijo...

Es complicado "retomar",más lo es aún el hecho de crearte ideas preconcebidas.Pero es cierto que no podemos evitar pensar en alguien de la forma en que lo vivimos la última vez;y eso no implica que la próxima ocasión de reunión sea ni tan siquiera parecido.Somos demasiado maleables y variables.Las circunstancias nos transforman y si alguna vez fuiste básico/a para ellos posiblemente ya no lo seas.
Estamos abocados a la soledad,hay que mentalizarse.