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Piticlín Piticlín


Parece mentira, cómo cambiamos con el tiempo. Cuando no existían los móviles yo era una de esas adolescentes que traía locos a mis padres porque me podía enganchar durante una hora al teléfono con alguien a quien iba a ver o había visto ese mismo día. Incluso en el momento de colgar sentía que me dejaba un montón de cosas importantísimas en el tintero.
Sin embargo, ahora le estoy cogiendo manía al móvil. Cada vez me gusta menos hablar por él, por eso me limito (en lo posible) a enviar mensajes. Muchos, eso sí, porque me parecen más prácticos; con los mensajes voy al grano y evito las pausas eternas y llegar a un momento en el que no sé qué más decir. Esto me pasa sobre todo con quienes en persona tampoco hablo demasiado o ni me inspiran ni me brindan demasiada confianza. Por ejemplo, en mi cumple recibí un montón de llamadas felicitándome, de las cuales al menos el 80% fueron hechas por compromiso o por cortesía (eso que vulgarmente se llama "quedar bien"). Y cuando las dos partes saben que están manteniendo una conversación muy poco natural, es casi inevitable que llegado un momento una de las dos "pinche". Normalmente suelo ser yo. Empiezo a soltar un montón de "bueeenos" y "pues naaaadas", a aturullarme, a hablar sin decir realmente nada, o a preguntar dos veces lo mismo. Supongo que es una falta de seguridad en mí misma para poder continuar de manera hipócrita con una conversación que preferiría no estar manteniendo, porque sé que es forzada, o porque sé que entre mi interlocutor y yo existe una falta de intereses comunes.

Lo más gracioso es que aunque lo uses poco, el pequeño trasto del demonio crea una sensación de dependencia que ríete tú de las drogas. Sales de casa, te das cuenta de que llueve a todo trapo y eres capaz de continuar sin paraguas porque te da pereza volver a por uno. Pero sales sin el móvil y si te da tiempo, vuelves por él a toda prisa, pero si no te da tiempo o te das cuenta demasiado tarde, te sientes incomunicad@, desprotegid@ y casi casi hasta desnud@. Hasta que no vuelves a verlo, eres consciente en todo momento de que has salido sin el móvil. Y se lo cuentas a todo el que se te cruza en el camino. Uf, se me ha quedado el móvil en casa.

Sin embargo me he fijado en una de las utilidades ocultas del móvil: ha servido para demostrar que esos hombres que tachan a las mujeres de parlanchinas, que hace años se reían de nosotras por pegarnos horas al teléfono, están tanto o más enganchados. Puede que se deba a que ellos no ven al móvil como un simple teléfono, sino como un juguetito más, como lo es el navegador, la Play o la Equisbox.

Lo dejo aquí, que me llaman :-)

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8 mensajitos al respecto:

Orleans dijo...

Con respecto a lo que dices de que la mayoría de llamadas por tu cumple fueron de compromiso,permíteme que lo dude.Te aseguro que si no te tuvieran en cuenta no se habrían ni tomado la molestia,siempre se puede poner como pretexto que se te ha olvidado la efemérides para justificar esa inapetencia,no?
Estoy contigo en eso de la dependencia al móvil.Desde que comencé a usar dicho aparatejo,no he podido vivir sin él.Es más,era algo cuasi obsesivo.Enviaba mensajes hasta sentada en la taza del water(y eso que no tengo problemas de evacuación,vamos),y hace poco pensé que no se podía estar constantemente pendiente de ese trasto.Que si no me localizaban,no pasaba nada.Así que he pasado de la locura apasionada por él,al más absoluto pasotismo.Ahora que estoy de vacaciones apenas lo llevo encima.A veces tengo llamadas perdidas a las que ni tan siquiera contesto.Me pasa algo,doctor?jajajja.

Syldavia dijo...

Te entiendo perfectamente. A mi no me gusta mucho hablar por teléfono pero estoy enganchá a los sms.
Me ha encantado el ejemplo que has puesto de salir sin paraguas y sin móvil. Muy buena explicación.
Animo con lo de las recaidas, todo pasa, ya veras y llegará el dia en que pase del todo.

Ard C dijo...

Hola, que pasaba por aquí para saludarte, te he conocido por el blog de Finnegan Bell y decirte que te he dejado un Meme en mi blog.
Ahora ya no me molestan tanto los ojos así que ya puedo leerte desde el primer post.

Saludos

P.D.:
(Lo del meme , que si quieres lo haces y si no, pues no lo haces).
Más saludos.

finn dijo...

a mí tampoco me gusta demasiado hablar. soy más de mensajitos, como tú.

qué jodío el móvil, lo pequeño que es y lo cogidos que nos tiene.

besos.

Pampanitos Verdes dijo...

orleans : síiii... yo también aprovechaba cualquier situaión para enviar mensajes. Ahora también me he calmado bastante. Además, no estoy muy pendiente de las ofertas de Movistar a no ser que incluyan descuentos en mensajes, porque en mi factura puede haber una 8 llamadas y alrededor de 400 mensajes.
syldavia : de nostálgica a nostálgica, muchas gracias :-)
ard c : hola! gracias por pasar por aquí y leerme. Ese meme llegó a mí hace casi un mes, si quieres leerlo, pincha aquí http://a5piesdelsuelo.blogspot.com/2007/06/8-confesiones-meme.html
finn : dí que sí, hijo; dí que sí.

Saludos a todos :-D

Daniel dijo...

Bueno... La cosa va de recomendaciones... Llegué aquí por el blog de ARD C...

A mí me pasa un poco lo mismo, hay llamadas que no sé concluir aunque esté deseoso de hacerlo. Sólo me salen los "bueeenos" y los "venga, vale, si, si... venga, vale..."... ¿Por que no me saldrá un "corta ya, joder"?

Saludos

Pampanitos Verdes dijo...

Hola Daniel, bienvenido!

:-)

Ard C dijo...

El móvil lo compre en abril del año pasado y ahora mismo lo tengo medio abandonado porque me casé de ser yo siempre el que llamaba.
Lo de salir sin el móvil, al principio si que me pasaba pero ya ni me doy cuenta de que no le llevo encima.
Saludos