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Mundos desconocidos

Quizás debido a la inminente nueva etapa que comienza para mí, hoy me he acordado de alguno de los momentos en los que he sentido que "se escribe un nuevo párrafo en mi vida". Uno de los que más me impactaron, y que hoy lo recuerdo como una anécdota graciosa, sucedió en mi primer año en la Universidad, en el primer día, para ser más exactos. Y no, no tuvo nada que ver con aquello del mundo nuevo de conocimientos que se descubre ante tí. No. La abajo firmante no llegó a experimentar tal sensación... porque estaba demasiado ocupada con otras cosas.
En la presentación de una de las asignaturas, el profesor dirigió su primera pregunta hacia mí, llamándome por mi nombre... sin que yo se lo hubiera dicho aún. Después de esa, vinieron más preguntas. Al terminar la clase, dos de las alumnas que repetían la asignatura se acercaron a mí en el pasillo y me dijeron: "Este año te ha tocado a tí." Yo no entendía nada. "Que le has gustado. Se ha aprendido tu nombre y ha ido directamente a por tí". "¿Y eso es malo?" pregunté. "Bueno, depende; si él te gusta, tienes la asignatura aprobada. ¿Qué te parece?". "Todavía no puedo saber si me cae bien, acabo de conocerle hoy... ". "No me refiero a eso. Si le gustas y te vas a la cama con él, estás aprobada. Quiso acostarse conmigo el año pasado, y como le dije que no, tengo la asignatura pendiente".
...ya me imaginaba la escena, con él abalanzándose sobre mí, y yo intentando zafarme de sus garras...

En ese momento alguien apretó PAUSE. Sentí que me había metido de cabeza en un mundo hasta ahora desconocido para mí: el de los adultos.
En aquella época no me chupaba el dedo precisamente, pero todavía era bastante inocente, y sobre todo ingenua. ¿Cómo era posible que - sin comerlo ni beberlo - me hubiese convertido repentinamente en el oscuro objeto del deseo de un HOMBRE (rondaría los 30, pero a mis 18 años él me parecía casi un señor) de quien dependería una de las asignaturas más importantes? El primer día de clase ya me había llamado por mi nombre, de modo que ¿qué cabía esperar de él en lo sucesivo? Había alumnas que le encontraban muy atractivo, pero a mí no me gustaba lo más mínimo. ¿Cómo haría frente a sus avances? ¿Y si un día me llamaba a su despacho? Ya me imaginaba la escena, con él abalanzándose sobre mí, y yo intentando zafarme de sus garras. Arrastraría su asignatura hasta que sucumbiese a su poder. Mi carrera estaba terminada antes de empezar. Mi vida estaba chafada.
Pero los días, las semanas y los meses pasaron, y a pesar de que sí notaba una especial atención por su parte, lo cierto es que nuestra relación nunca fue más allá de la convencional entre profesor y alumna. (Bueno, los piropos que me lanzó en la fiesta de la Facultad no cuentan). Aprobé su asignatura a base de estudiar, y es posible que aquellas chicas del pasillo creyesen que finalmente había cedido. No lo sé, pero tampoco tiene importancia. Como tampoco la tuvo realmente el panorama que me habían pintado el primer dia de clase. Como espero que no la tenga esta nueva etapa, que quizás algún día se convierta en una anécdota graciosa.

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5 mensajitos al respecto:

nosesicasarmeo... dijo...

lobona...jeje

nissambduesesses dijo...

Hay quien dice que la “envidia de la mujer” es la peor enfermedad. Que más les hubiera gustado a ellas que aquello realmente fura cierto, ya que…que mejor fantasía que la de que tu profesor (además, el que está bueno) te acose…¿o él o el suspenso?

Ingrid dijo...

Por lo menos que te queda explicar la experiencia como anécdota. Espero que esta etapa la vivas como buenamente puedas y ya verás que después será otra anécdota. Ánimo

finnegan dijo...

las mujeres sois todas mu malas... y las universitarias repetidoras, mucho más aún...

jo, a mí ya me hubiera gustado que mi profesor de radio de 3º me hubiera tirado los tejos, porque me tenía loquito perdío... pero nada, ni caso. claro, que en aquella época yo sí que me chupaba el dedo (y todavía no había empezado a chupar otras cosas). hoy en día no se me escapaba, jejejeje...

besitos. me alegro de que puedas ir con la cabeza bien alta diciendo que aprobaste por el poder de tu mente, y no por el poder de tus ingles... eres la más mejor...

Irene Jansen dijo...

Yo también podría contar historias del primer día de universidad... muy parecidas, por cierto...

Besos. Irene Jansen