RSS

Desafiando a Murphy


Desde que empezó el año, prácticamente todos los días se han ido sucediendo como si los hubiese comenzado con un Donut.

La mala racha del 2006 y el camino a la recuperación que supuso el 2007, parecen haber dado paso a un año que empieza bastante bien. No ha sucedido nada en particular que haya causado mi recién estrenado bienestar. Más bien creo que estoy empezando a ser feliz con lo que tengo. Con lo bueno y también con las pequeñas mierdas que me suceden casi a diario, como a todo hijo de vecino.

Y me he dado cuenta de una cosa: es una suerte que cuando estamos bien, nos encontremos capaces de prescindir de los demás, porque definitivamente al resto del mundo le importa un pimiento la felicidad ajena. No me extaña y no les culpo: a mí, en el fondo, me importaba bastante poco la felicidad ajena mientras yo lloraba por las esquinas. No deseaba mal a nadie, pero ¿de qué me servía que otros estuvieran satisfechos de la vida? Yo lo que quería y buscaba era solidaridad para desahogar mi pena. Quizás, y sólo quizás, las únicas personas que se muestran verdaderamente interesadas en tu bienestar sean aquellas que comparten tu situación. A veces ni siquiera reparan en tí - ni tú en ellos - porque están - estamos - demasiado ocupados disfrutando de lo bueno. Así que tampoco importa demasiado.

Hay momentos en los que uno se siente tan desbordado que parece imposible desafiar a las fastidiosas leyes de Murphy, que encima suelen producirse en cadena; pero doy fe de que son reversibles. Sólo hay que poner mucho empeño, plantar cara al mal tiempo y decir, igual que dije hace unos días al virus de mi ordenador mientras me enfrentaba a él: "¿crees que vas a poder conmigo?". Al final gané yo.

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • RSS

6 mensajitos al respecto:

Desnudita dijo...

Pues te entiendo perfectamente. Yo ahora mismo estoy en una lucha personal parecida, en la que me enfrento a algo que me está matando literalmente; y esa es la actitud: "¿crees que vas a poder conmigo?". Espero que yo también pueda decir dentro de un tiempo: "¡gané yo!".

Un beso.

Joven Eriza dijo...

Uhm, pues me aplicaré el cuento...

Me encanta ese dicho que le oí una vez a una amiga: Qué bien se está cuando se está bien ;)
Un saludico!

finnegan bell dijo...

ainss, hija, qué negativísima eres a veces... pero bueno, yo también creo en aquello de qué bien se está cuando se está bien. y en buscar un centro de gravedad permanente. y que en el equilibrio está la virtud. y que in vino veritas.

y creo que no me olvido de nada. besus.

mercedes dijo...

Hola, me encanta este blog.
Yo quiero saludaros y deciros que me ha costado mucho colocar un centro de gravedad más estable pero ÁNIMO porque todo llega y la paciencia nunca es suficiente pero LIFE GOES ON y tu decides lo que quieres pero cuando. Relájate...ya llegará.

Irene Jansen dijo...

Se está bien cuando se está bien, sí. Pero sin duda cuando mejor se está es cuando se está mal y aún así se está bien, cuando te das cuenta de que has crecido como persona, y que los pequeños grandes desastres de la vida ya no pueden contigo.

Orleans dijo...

Guapísima,tu reflexión me parece de una madurez supina.A veces hay que ser menos hermanita de la caridad y pensar que el mal ajeno no se agrava con tu bien;así que a sonreir se ha dicho.Un abrazo.