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Batiburrillo de sensaciones

Tras un mes en el nuevo empleo, y habiendo una creciente confianza entre nosotros (la justita, pero más evidente que en los primeros días, por razones obvias) comienza a perfilarse con mayor nitidez la verdadera personalidad (al menos en el ámbito laboral) de los compañeros de trabajo.
Aunque de momento no hay nada seguro, creo que tengo muchas probabilidades de ampliar mi estancia en la empresa, y noto que mucha gente de allí lo sabe. A pesar de que no soy una persona particularmente sociable, se muestran más amables - en general - conmigo que con el resto de los novatos, y tienen detalles como el de incluirme espontáneamente en sus charlas durante el descanso. También he notado que le caigo especialmente bien a una de las encargadas de grupo. Se molesta en saludarme, bromear y charlar conmigo cuando tiene un momento libre. Siento que se toma mis errores con más paciencia que con el resto, como si tuvieran menos importancia que los de los demás. Incluso me ha dicho en un par de ocasiones, con cierto tono maternal: "lo estás haciendo muy bien". Es cierto que una vez me indican un fallo me cuido mucho de volver a cometerlo, y sé, por casualidades de la vida, que los jefes de la empresa están muy contentos conmigo. Pero todo esto es tan nuevo para mí, que me cuesta asimilar que una novata tenga tan buena acogida en una empresa tan estricta con sus empleados. Me resulta complicado explicar la situación. Para la empresa somos números; cada empleado tiene el suyo. Las relaciones son, al menos en la superficie, estrictamente profesionales. Incluso tenemos prohibido hablar entre nosotros durante las horas de trabajo, para no dificultar una actividad que requiere cumplir unos objetivos. Y en medio de todo este ambiente aséptico e impersonal, en medio de una actividad que no me atrae lo más mínimo, descubro que soy una empleada apreciada. Si el trabajo fuese distinto, en algo relacionado con lo que más me gusta, estaría flotando en una nube ante esta situación. Sin embargo ahora mismo no sabría definir cómo me siento. Halagada, frustrada, agradecida, atrapada, afortunada, desdichada.

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9 mensajitos al respecto:

Venus dijo...

Querida Pampanitos...

¿Recuerdas tu post sobre la impaciencia? Pues, no siempre las sopresas inesperadas son fantásticas; tal vez esta ocasión se requiere de tiempo para asimilar el nuevo trato y aprecio a tu persona. Quizá no lo esperabas y por ello te resulta el barbutillo de sensaciones...

No siempre hacemos y estamos en donde deseamos. Dice mi marido que sino hay felicidad completa, tampoco hay infelicidad completa... Aprovecha lo bueno que te da esta nueva empresa, compañeros y lo que estás aprendiendo, nunca sabemos cuando nos será de utilidad.

Besos cálidos desde el otro lado del charco.

pd. Siempre es un gusto leerte. Se te extraña!!!

Kalikrates dijo...

En "Paseando a Miss Daisy", el chofer comenta a la señora que le han ofrecido trabajar para el yerno con mejor salario; Miss Daisy, muy señora ella le dice "¿no habra aceptado?" y el chofer le contesta "por supuesto que no, pero ¡qué gusto da que se te rifen!"
Supongo que es una sensación así.

Un abrazo.

Katai dijo...

Aunque no sea un trabajo que de verdad de agrade siempre se agradece que seas apreciado por los compañeros y los jefes, es posible que ese interes espontaneo en mimarte sea por tu forma de ser o puede que sea porque trabajas bien, de todas no dejes que ese buen trato se se convierta en efimero, piensa que aunque ese cariño no sea autentico siempre se trabaja mejor o reporta mas satisfacciones trabajar en un entorno amable que con caras largas. Precisamente yo estoy en una situación parecida en mi nuevo trabajo.
Animo.

Ingrid dijo...

siempre es una alegría que te consideren buena en lo que haces, no?
pues agárrate a esta idea, a esta satisfacción, aunque lo que hagas no te llene.
Por fin algo bueno, no?

Anónimo dijo...

Hola,
Acabo de descubrir por casualidad tu blog y me ha enganchado.En varios momentos durante su lectura, me he sentido muy identificada.
Felicidades por tu talento y mucha suerte.

María del Pilar dijo...

Hola,
Una amiga que te descubrió por casualidad me recomendó que entrara en tu blog y ¿sabes? me has enganchado con tus historias del día a día, de lo cotidiano, de las vivencias que todos podemos tener a lo largo de nuestras vidas y por supuesto me he sentido identificada con alguna de ellas. Tienes talento para contar las cosas. A partir de ahora te seguiré....Ánimo y Mucha suerte.

Manzana de caramelo dijo...

Es logico que te sientas algo frustrada si realmente no es lo que quieres...pero piensa que ahora hay que cogerse a un clavo ardiendo...ya vendran tiempos mejores ;)

Besitos de caramelo

Irene Jansen dijo...

Disfruta la miel, aunque no seas golosa.

Un abrazo.

Lou dijo...

los comienzos nunca son buenos y se agradece mucho que por lo menos alguien trate de hacerte la existencia un poco más agradable. Eso ya es un comienzo. Mucha suerte y paciencia :)